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Beltrones, el PRI y Peña Nieto

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COLUMNA: ACENTOS

Por Jorge Medina Viedas

Entre el ruido de los trastos que tira por todos lados el presidente Felipe Calderón, esta semana las piezas del ajedrez político nacional se movieron estratégica, drásticamente. El PRI movió alguna que puede ser decisiva.

Paso a referirla. Por diferentes razones, pero en especial debido a una estrategia mediática de alta intensidad, buena parte de la militancia del PRI y sectores diversos de la sociedad expresan desde hace poco más de dos años su preferencia por el gobernador Enrique Peña Nieto para la Presidencia de la República en 2012.

Atados a una historia de conflictos internos y a la experiencia no muy lejana del Tucom (el certero acrónimo de Todos unidos contra Madrazo, popularizado por la prensa), más ciertas circunstancias del entorno, se sumaron para que Enrique Peña Nieto tomara ventaja en las encuestas respecto de otras precandidaturas de dentro y de fuera del PRI.

Al tal grado se posicionó a la cabeza de los aspirantes que su popularidad mediática, cual figura del espectáculo, ha servido de anzuelo en las campañas electorales de ese partido en los estados, y es conocido que Toluca es la meca a la que acuden políticos de todos los estados (y de diferentes partidos al suyo, se sabe) en busca de apoyo o con el fin de sumarse a su legión de seguidores.

Algo de ese mito peñanietista tiene que ver con los chismes, como el de que en una reciente cena de la élite priista, en la que estaban Peña Nieto y el senador Manlio Fabio Beltrones, y a la que acudió Carlos Salinas, éste les habría levantado un brazo a ambos, gritando a la concurrencia que ahí estaban el futuro candidato presidencial del PRI (Peña) y su coordinador de la campaña (Beltrones).

Cierto o no el comadreo que se hace llamar periodismo, Peña Nieto consensa a buena parte del priismo y en su paso imparable no parecía enfrentarse a problemas mayores. Hasta antes del 4 de julio.

La percepción de los resultados electorales, tal como se ha comentado, provocó un cambio en el escenario político y el gobierno de Calderón, el PAN, el Dia, el PRD, el PT y López Obrador, y el engranaje preexistente de medios, periodistas de radio y tv antipriistas, salieron en bandada contra Peña Nieto y contra el propio PRI.

La primera acción táctica de un sector de este conglomerado es lograr una alianza para derrotarlos en 2011, en el Estado de México. Obvio: la intención es debilitar al PRI y al más aventajado de sus posibles candidatos. La segunda, pero no menos importante, es la ofensiva gubernamental de doble filo en su contra: mientras se construyen acuerdos con los poderes fácticos haciéndoles concesiones —como Vicente Fox, faltaba más— se ordena la estrategia de culpabilizarlo de todo. En su Informe el presidente Felipe Calderón acudió a la frase elíptica para calificar de “irresponsable” la actitud de quienes se niegan a plegarse a sus designios bélicos; y si La Barbie tenía su casa de seguridad en La Marquesa, pues ahí están las insinuaciones. Y aunque los problemas de violencia estén en estados gobernados por militantes de todos los partidos, los que destacan algunos medios son los del PRI. En MILENIO supimos que lo dijo Santiago Creel, pero no nos enteramos de lo expresado por Cuauhtémoc Cárdenas y Francisco Labastida, que también estuvieron con los chicos de una institución particular. Menos mal que fue ahí.

O sea, como en 2000, otra vez, “todos unidos contra el PRI”.

Los insultos de los líderes del PRD contra este partido, así como las reacciones contra su decisión de no permitir que el PRD ocupe la presidencia de la Cámara de Diputados, fueron a parar también al Estado de México. Se interpretó como que los priistas, esto es, todas las corrientes de este partido, buscan impedir la alianza opositora en el Estado de México.

Si esto es así, querría decir que los priistas estarían defendiendo a raja tabla a Peña Nieto y que las vicisitudes internas en el PRI habrían sido allanadas. Y mucho tendría que ver en la construcción de un acuerdo de unidad interna que reforzaría la precandidatura del mexiquense, sin duda, la postura de personalidades como la del mismo Beltrones.

Esta sería una mala noticia para los seguidores del sonorense, que no son pocos; pero aún peor para los partidarios de las alianzas y para el gobierno de Felipe Calderón.

Desde hace tiempo el principal blanco de los ataques de la oposición, la diferencia es que Peña Nieto estaría flanqueado por la artillería pesada de su partido. “Seguramente”, contestó dos veces el propio senador Beltrones en una reciente entrevista con Carlos Loret de Mola, aludiendo la candidatura priísta de Peña Nieto, para antes y después de 2011.

El gobernador mexiquense seguirá siendo el enemigo a vencer de todas las corrientes, pero al mismo tiempo el priista a defender por todos sus correligionarios, lo cual confirmaría que el PRI está dispuesto a luchar ferozmente para que no le impidan su regreso a Los Pinos.

*Jorge Medina Viedas es columnista en Milenio Diario, ex rector de la Universidad de Sinaloa. jorge.medina@milenio.com

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Programa de Radio del 30 de Junio 2010

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